SITUACIONES TRAUMÁTICAS

El trauma se refiere a aquellas experiencias vitales cuyo impacto en la persona lleva a secuelas en como la persona se relaciona con uno mismo, con los otros y/o con el mundo en el que vive.

Podemos diferenciar  entre Trauma con T mayúscula, como una violación, la pérdida abrupta de un trabajo o de una pareja o de un ser amado, un cambio de lugar vivir, un atraco, un accidente aéreo... es decir eventos concretos en el tiempo que sacuden las bases de la persona, y también tenemos el trauma con t minúscula. Este tipo de vivencias puede que no sean tan estridentes como las anteriores, sin embargo pueden ser igual sino más traumáticas, en el sentido de dejar secuelas en la persona. Nos referimos a esos patrones de relación dolorosos  de la persona con un otro significativo, patrones de relación  que han sido o son consistentes en el tiempo y en la frecuencia en que suceden. 

Nos referimos a aquella parte de lo que hemos aprendido desde nuestra infancia sobre nosotros mismos, los otros y como relacionarnos, que no ha podido ser elaborada y supone una herida relacional para la persona.

Dichas heridas pueden ser de distinta intensidad, podemos hablar de abusos a la persona  (físicos, emocionales) o de situaciones de humillación que marcan la manera de ser del individuo o bien el experimentar de manera repetida de que en el contexto familiar hay alguna o varias emociones que la persona siente que no son bien recibidas. Si esto se repite de manera sistemática (no sientas seria el mensaje de fondo) tendrá  un impacto negativo enorme  en como la persona se relacionará con sus emociones, como las compartirá y como las gestionará. Esto puede conducir a la persona a repetir patrones relacionales que reafirmarán que no es bueno que sienta y, por lo tanto que si lo hace es que hay algo malo en él.

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